Conocer desde hace muchos años la lucha diaria de familiares y pacientes de hemodiálisis me impulsó a fijarme una meta clara: “hacer la gestión para que El Empalme tenga una clínica de diálisis”. Tras varios años de diálogos, trámites y gestiones, hubo una empresa privada que nos escuchó y entendió muestra misión.
Hoy, al visitar la clínica HEMORENACE y observar a los primeros pacientes realizándose este tratamiento, los ojos se me llenaron de lágrimas y mi corazón se inundó de emoción.
Comprendí que nuestra lucha no fue en vano. Me di cuenta que todos los esfuerzos hechos valieron la pena. Entendí que cada segundo invertido en este proyecto tiene una recompensa incalculable. No hay recompensa más grande que ver la alegría dibujada en los rostros de familiares o el apretón de manos sincero y espontáneo de los pacientes agradecidos.
Hoy puedo decir con satisfacción, que la promesa que me hice a mí mismo, y que después compartí con los empalmenses, está cumplida. Me siento en paz y en armonía conmigo mismo, gracias a Dios El Empalme ya tiene su propia clínica de HEMODIÁLISIS.
Rodolfo Cantos Acosta.



